La ansiedad, tu “Ángel de la guarda”

¿Te has preguntado alguna vez qué es realmente la ansiedad? Pues ahora te sorpenderás. La ansiedad es tu “Àngel de la guarda”, es decir, la ansiedad es buena. Gracias a la ansiedad, los antílopes pueden salir pies para qué os quiero cuando ven o notan la presencia de un depredador. Si no existiera, no se asustarían, no podrían reaccionar ante un peligro y no saldrían corriendo.

Te pondré un ejemplo. Imagina que vas andando por la calle al mismo tiempo que vas a mantener una conversación por WhatsApp – cosa que sucede más a menudo de lo que sería conveniente -. De repente, escuchas el fuerte bocinazo de un coche que está a punto de atropellarte. A la velocidad del rayo, levantas la vista del móvil hacia el lugar de donde proviene este estrepitoso sonido y te apartas en dirección contraria para evitar ser atropellado. Tu Sistema Nervioso Autónomo y tu Sistema Nervioso Motor, especialmente, pero además el Nervioso Central, el Endocrino, o el Inmune, se activan rápidamente y te permite huir. Y ¿Qué tiene sentido? Un aumento de la tasa cardíaca y respiratoria, sudoración, tensión muscular … Todos tus mecanismos de defensa se han puesto alerta para poder escapar. ¿Qué has experimentado? Un susto. Pero, en realidad, has sentido ansiedad y, gracias a ella, en esta ocasión, has salido ileso. Pasado el sobresalto, las tasas vuelven a la normalidad y los sistemas vuelven a su estado de “reposo”.

En definitiva, ¿Qué es la ansiedad? La ansiedad es, sencillamente, un mecanismo de defensa, un mecanismo adaptativo. La ansiedad te permite huir del peligro, buscar seguridad o apoyo y evitar situaciones adversas. Es el sistema de alarma de tu cuerpo que, además, funciona a una velocidad vertiginosa. Sería como un sistema de detección, prevención y extinción de incendios.

 

 

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando levantas la vista y no identificas de donde viene el ruido o sabes su procedencia con exactitud, pero no encuentras hacia dónde huir? Los mecanismos de alerta continúan funcionando y acontece la ansiedad como patología, ataques de ansiedad o, en caso de ser continuada y sin que encontramos una salida, es decir, en caso de un estado de activación continuo, un trastorno de ansiedad.

A lo largo de la vida, son muchas las situaciones que nos pueden generar ansiedad, pero dependerá de cómo las afrontamos, y, sobre todo, de cómo las interpretamos, para superarlas de manera satisfactoria. Si una situación nos genera miedo o inseguridad, o creemos amenazados nuestros intereses, bien sea porque no nos vemos capaces de afrontarla, o porque no creemos en nuestras capacidades, o por carencia de medios, o por experiencias pasadas fallidas, o por… puede provocar ansiedad.

Los principales factores de la ansiedad, aparte de los meramente biológicos, genéticos o hereditarios, que no son factores activadores sino factores que predisponen o pueden hacernos más vulnerables, todas esas situaciones o hechos capaces de hacer saltar nuestro sistema de alarma. Puede haber tantos como individuos porque el que a tú te puede resultar muy estresante, a otro individuo le puede resultar agradable o, incluso, relajante. Aun así, existen situaciones que son “universalmente” estresantes y, en consecuencia, pueden provocar ansiedad.

Y ahora aparece un nuevo concepto: el estrés, otro gran enemigo y, casi, casi, inseparable de tu ansiedad. Tanto que a veces llegan a confundirse. Pero del estrés… ya hablaremos otro día.

 

 

Para conocer y conectar con alguno de nuestros expertos en la materia, visita el directorio de Nuna.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.